31 de marzo de 2011

Antropología de las sociedades igualitarias.

La opresión sufrida por las mujeres en la mayoría de sociedades contemporáneas seguirá aunque la universalidad del patriarcado sea probada. De ahí que la necesidad por mejorar el estatus de las mujeres sea tan urgente, hayan existido o no sociedades matriarcales en el pasado. Puede que algunos antifeministas crean ganar terreno si se prueba que los machos siempre han sido los dominantes, pero esa lógica es tan débil que debemos desechar sus argumentos.

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La antropología de mujeres se desarrolló fuertemente desde 1975 con la publicación de "Hacia una antropología de mujeres", la primera colección de artículos sobre el tema realmente rompedora. Sabemos mucho más acerca del estatus y los roles de las mujeres de culturas contemporáneas no occidentales ahora que hace veinte años. Las mujeres (y también algunos hombres) que realizan trabajo de campo son más conscientes de un posible sesgo masculino y eurocéntrico en su trabajo. Ello ha conducido a una reescritura parcial de etnografías sobre diversas sociedades.

Una de las primeras revisiones valientes de creencias antropológicas tradicionales fue la de Annette Weiner sobre las famosas islas Trobriand, "Women of value, men of renown". Weiner mostró que, en adición al ampliamente estudiado intercambio-kula, existían muchas otras redes de intercambio que incorporaban a las mujeres como protagonistas centrales, y dichos intercambios no eran vistos por la población como marginales o menos relevantes que los masculinos.

En este contexto, también es importante el estudio de los aborígenes australianos. En muchos estudios anteriores a 1960 sus sociedades eran descritas como fuertemente opresoras de la mujer, con los hombres ocupando un status sagrado en oposición al profano y contaminado de las mujeres. Diane Bell y otras antropólogas que trabajaron en los 80 descubrieron a unas mujeres influyentes, independientes y con una posición distinta pero tan valorada como la de los hombres entre dichas sociedades.

Al describir y analizar sociedades no occidentales, varias corrientes como el estructuralismo y el funcionalismo han sido las más usadas recientemente. Muchos antropólogos han constatado las dificultades de estas escuelas para retratrar a las sociedades adecuadamente (Wikan, Schneider, etc...) por basarse en dicotomías, dualismo, jerarquías, categorías que dividen a la sociedad y prejuicios ocultos sobre la naturaleza humana (la masculina en particular) propios del pensamiento occidental. No todas las sociedades separan a las hembras y los machos biológicos en categorías sociales opuestas. Otras relaciones sociales y de parentesco determinan la posición social de un individuo, como apunta Oyeronke Oyewumi.

Margaret Mead afirma lo siguiente en su obra "Male and female" (1949):

"En cada sociedad humana conocida se puede hallar una necesidad de reconocimiento de los varones. Los hombres pueden cocinar, o tejer, o vestir muñecas, o cazar colibrís... pero si tales actividades son ocupaciones apropiadas para los hombres, entonces la sociedad al completo, mujeres y hombres por igual, las considera importantes. Cuando las mismas ocupaciones son realizadas sólo por mujeres, son consideradas menos importantes. En gran número de sociedades, la solidez de los roles del sexo masculino está ligada a su derecho o habilidad para practicar alguna actividad que no les está permitida a las mujeres."

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Existen de hecho sociedades matriarcales en pueblos contemporáneos, científicamente observados y documentados. Se trata de pequeñas sociedades que viven de la horticultura. Sin embargo, son sociedades humanas reales y funcionales con una larga historia. Presento aquí tres ejemplos: los Nagovisi de Bougainvillea, en el Pacífico Sur, los Khasi de Meghalaya (India) y los Machiguenga de Perú (Johnson and Johnson, 1988). Ver listado de fuentes.


La sociedad de los Khasi de Meghalaya:
Todas las ganancias de hombres y mujeres son entregadas a la mujer que encabeza la familia; la herencia pasa de madres a hijas.

Además de estos ejemplos "matriarcales" hay un mayor número de sociedades donde las mujeres disfrutan de pleno control sexual y económico sobre sí mismas. Podríamos añadir al grupo de matriarcados o sociedades igualitarias, según como deseemos definirlas, varias culturas nativas americanas y del Pacífico, por ejemplo Pueblo Indians (los Zuni, Laguna and Hopi), los iroqueses anteriores al siglo XIX y los Innu (Montaignais-Naskapi), los Vanatinai, y Hawaii bajo el reinado de Liliuokani (donde los misioneros se escandalizaron al no existir la familia nuclear).

A pesar de lo dicho, existen gran variedad de teorías que promueven la universalidad del patriarcado. Generalmente están basadas en visiones de sociedades eurocéntricas/occidentales que han "progresado" desde estadios "primitivos" hacia sociedades industriales "altamente desarrolladas".

Traducido por Matriarcal de Matriarchy, history or reality?

4 comentarios:

hiniare dijo...

Así que los matriarcados sí que existen, y los hay por todas partes. Y nadie nos lo había dicho. Va a ser que el mundo no es como nos lo habían explicado.
Muy buenos los links.

Matriarcal dijo...

Gracias Hiniare.
Quién sabe, puede que exista alguna otra familia matriarcal en mi bloque de pisos, ¡y yo sin saberlo! :)

Noemi dijo...

Muy interesante... gracias por compartir estos artículos. Te sigo!

Matriarcal dijo...

De nada, Noemí, me alegra que sean de tu interés.