18 de febrero de 2012

Todxs hemos sido niñxs.

Sigo creyendo que toda civilización fundada sobre los antivalores de la competitividad, el autoritarismo y el egocentrismo está enferma y no puede sino conducirnos a la autodestrucción. Cualquiera que defienda el capitalismo patriarcal está siendo cómplice de situaciones como la que sufren estxs niñxs en el país "más libre" del planeta: ver vídeo. ¿De qué sirve ser el país más "democrático" si no puede evitar que esto pueda llegar a ocurrir?

La "civilización" que permite situaciones así no es ni civilizada ni libre. Ninguna niña debería presenciar a su madre comiendo ratas. Todxs lxs niñxs tienen derecho a ser respetados y crecer en un entorno saludable y feliz.

Pueden ustedes romperse la cabeza buscando una solución a la crisis: mientras no cubra las necesidades básicas de la infancia, será una mierda.

Del correcto desarrollo emocional de la infancia dependen muchas cosas. Todxs lo sabemos: el dolor sufrido en la infancia nos acompaña durante muchos años, manifestándose de muy diversas maneras, mientras éste no sea sanado. Y a pesar de saberlo, seguimos poniendo parches a un sistema que falla por todos lados, sin acudir a la raíz del problema.

Es duro decirlo, pero aunque todxs hemos sido niñxs, el bienestar de la infancia no es la prioridad de ningún sistema político, ni del capitalismo, ni de la democracia moderna, ni del fútbol, ni del anarquismo, ni de los mercados, ni de los grandes filósofos griegos, ni de los patriarcas religiosos, ni de los padres narcisistas...

Este sistema se ha construído mal, porque se ha construído sobre la exclusión de más de la mitad de la sociedad: lxs hijxs y las madres, principalmente.

Sólo las sociedades matriarcales parecen priorizar el bienestar de los más pequeños, relativizando el resto de aspiraciones individuales y rompiendo con los modelos de familia tradicionales. Para ello, los adultos son capaces de sacrificar algunos privilegios. Más aún, son capaces de sacrificar instituciones y derechos individuales que el patriarcado considera "sagrados". Por ejemplo, el derecho del individuo a apoderarse de los recursos naturales sin límite para beneficio particular. O el "derecho" a ser satisfecho sexualmente por otra persona. O el "derecho del varón" a transmitir su apellido relegando el de la madre al olvido, a elegir cuándo y cómo fundar una familia...

Nuestra sociedad patriarcal consideraría estúpido a un hombre que entregara su sueldo a su madre o esposa. En cambio, en las sociedades matriarcales se considera un acto de generosidad para con la comunidad que los hombres renuncien a enriquecerse y entreguen el fruto de su trabajo a sus madres, matriarcas o esposas: saben que lo útil para la comunidad repercutirá indirectamente en el bien individual de todxs.

La idea-fuerza o símbolo universal capaz de aunar las conciencias individuales en torno a un proyecto común no puede ya ser la idea de patria, religión, raza o razón. Debe ser una metáfora poderosa capaz de evocar en todxs la centralidad de los valores maternales. La imagen poética de la Diosa sirvió durante milenios como referente básico. Rescatar la teología de la Diosa (1) significa, en otras palabras, resacralizar lo femenino (2) y salvar a la infancia de un mundo sin sentido. Es tarea urgente recuperar esa Sophia olvidada y silenciada por siglos, con el único fín de recordarnos constantemente que no debe haber en nuestras vidas otra prioridad que no sea el amor incondicional a quienes son más vulnerables: los más pequeños.

(1) No necesariamente reducida a la teología feminista juedocristiana, aunque abierta a sus aportaciones.

(2) Que ningún hombre se sienta discriminado. Sacralizar lo femenino conlleva sacralizar lo masculino. Ya he manifestado mi convicción de que lo masculino surge de lo femenino, en contra de lo que afirma el archiconocido relato mitológico del Génesis, y tal como confirman los últimos avances en ciencia genética: el cromosoma XY deriva del XX; los individuos de las especies asexuadas son todas hembras, mientras que en las sexuadas aparece el varón-como-una-hembra-especializada con la finalidad de aportar mayor variedad al material genético, favoreciendo la adaptabilidad y la capacidad de supervivencia mediante la estructuración de sociedades muchísimo más complejas y flexibles. Puesto que los varones somos "mujeres especiales", también somos sagrados.

10 de febrero de 2012

El modelo de familia no-patriarcal del Jesús histórico.

"Esto es precisamente lo que Jesús promueve dentro de esa “nueva familia” que está formando con sus seguidores al servicio del reino de Dios. Una familia no patriarcal donde todos son hermanos y hermanas. Una comunidad sin dominación masculina y sin jerarquías establecidas por el varón. Un movimiento de seguidores donde no hay “padre”. Sólo el del "cielo".

(...)

En esta nueva familia de sus seguidores no hay padres. Solo el del cielo. Nadie ha de ocupar su lugar. En el reino de Dios no es posible reproducir las relaciones patriarcales. Todos han de sentarse en corro en torno a Jesús, renunciando al poder y dominio sobre los demás para vivir al servicio de los más débiles e indefensos.

(...)
Los seguidores de Jesús encontrarán un nuevo hogar y una nueva familia. ¡Cien hermanos y hermanas, cien madres! Pero no encontrarán “padres”. Nadie ejercerá sobre ellos una autoridad dominante. Ha de desaparecer el “padre”, entendido de manera patriarcal: varón dominador, amo que se impone desde arriba, señor que mantiene sometidos a la mujer y a los hijos. En la nueva familia de Jesús todos comparten vida y amor fraterno. Los varones pierden poder, las mujeres ganan dignidad. Para acoger el reino del Padre hay que ir creando un espacio de vida fraterna, sin dominación masculina.

31 de enero de 2012

Soberanía alimentaria, una perspectiva feminista.

Fragmentos extraídos del artículo del blog de Esther Vivas: "Soberanía alimentaria, una perspectiva feminista"

La incapacidad para resolver la actual crisis de los cuidados en los países occidentales, fruto de la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral, el envejecimiento de la población y la no respuesta del Estado a estas necesidades, sirve como coartada para la importación de millones de “cuidadoras” de los países del Sur global.
(...)
El acceso a la tierra no es un derecho garantizado para muchas mujeres: en varios países del Sur las leyes les prohíben este derecho y en aquellos donde legalmente tienen acceso las tradiciones y las prácticas les impiden disponer de ellas.

Si las mujeres son la mitad de la mano de obra en el campo a escala mundial, una soberanía alimentaria que no incluya una perspectiva feminista estará condenada al fracaso. La soberanía alimentaria implica romper no sólo con un modelo agrícola capitalista sino también con un sistema patriarcal que oprime y supedita a las mujeres.

Avanzar en la construcción de alternativas al actual modelo agrícola y alimentario implica incorporar una perspectiva de género. La alternativa de la soberanía alimentaria al modelo agroindustrial dominante tiene que tener un posicionamiento feminista de ruptura con la lógica patriarcal y capitalista.

La Vía Campesina, el principal movimiento internacional a favor de la soberanía alimentaria, lo tiene claro. Se trata de avanzar en esta dirección y crear alianzas con otros movimientos sociales, en especial con organizaciones y redes feministas, como la Marcha Mundial de las Mujeres. Promover redes y solidaridades entre las mujeres del Norte y del Sur, urbanas y rurales, y de éstas con sus compañeros para, como dice La Vía: “Globalizar la lucha. Globalizar la esperanza”.

Esther Vivas.

18 de enero de 2012

15 de febrero, fecha límite para suscripción a "Culturas Indígenas de Paz"



Recordamos que el límite para la suscripción es hasta el 15 de febrero.

La Asociación Laima (Italia) ya ha publicado el programa de conferencias.
Tendremos la oportunidad de escuchar de viva voz a personas que integran las pocas sociedades matrifocales que quedan en el planeta, junto a estudiosxs de la materia, académicxs y activistas. Concretamente, participarán:

- Dos mujeres Mosuo (China)
- Dos mujeres Khoesan (Sudáfrica)
- Heide Göttner Abendrot, prof. de filosofía, Alemania.
- Peggy Reeves Sanday, antropóloga, USA
- Genevieve Vaughan, Luciana Percovich, Mario Bolognese, Francesca Freeman, Iole Natoli, Diarmuid O'Murchú (Irlanda), Russell Means, nativo americano Lakota, etc...

Se trata de dar continuidad a las conferencias sobre matriarcados que se han venido realizando los últimos años por iniciativa de HAGIA. Consistirá en ponencias, seminarios, momentos de fiesta y celebración ritual.

¡En Revolución Matriarcal deseamos que la conferencia tenga mucho éxito!

16 de enero de 2012

Nacen más niñas como mecanismo natural contra las crisis.

Artículo original escrito por César-Javier Palacios para 20 Minutos.

Nacen más niñas como mecanismo natural contra la crisis.


Un reciente estudio publicado en la revista Science confirma que el miedo reduce el número de crías en los gorriones. Incluso aunque no haya depredadores cerca, si estos pájaros perciben el riesgo de que pueden ser cazados disminuye el tamaño de su descendencia hasta en un 40% . Es el coste del miedo, un intenso sentimiento generalizado en todos los animales como prudente comportamiento de supervivencia.

Nosotros también lo tenemos, y es en épocas de incertidumbre, como la terrible crisis económica que nos está tocando vivir a los españoles, donde la generalización de esta emoción se manifiesta de forma más sorprendente. Sin darnos cuenta, nuestra naturaleza animal ha puesto en marcha sus mecanismos de defensa. Hemos pasado a tener menos hijos por pareja y a que nazcan más niñas que niños.


La razón es puramente biológica. Como explica el profesor de genética humana Bryan Sykes en su famoso libro ‘La maldición de Adán’, la producción de machos en los mamíferos es muy cara, pues la competencia entre ellos consume mucha energía y es más fácil asegurar la pervivencia de nuestra carga genética con las hembras. En los humanos, la mayor vulnerabilidad y agresividad de los machos explica que en condiciones normales nazcan como media en el mundo 103,5 chicos por cada 100 chicas.

Sin embargo, como resalta el biólogo y neurocientífico Gerald Hüther, en épocas de gran estrés ambiental, como las guerras o las grandes crisis, donde las mujeres no se sienten bien, nacen menos niños que niñas, pues ante un futuro incierto los embriones masculinos mueren en los primeros dos meses de gestación.

Además, y según han demostrado varios estudios científicos, cuanta menos testosterona tienen los hombres menos hijos machos se engendran. Y estas épocas de vacas flacas le bajan las hormonas al más entusiasta ¿no os parece?

Yo tengo además otra teoría. Este desastroso mundo masculino sólo lo podrán salvar las mujeres. Y la naturaleza es sabia. Muy sabia.

César-Javier Palacios es geógrafo, naturalista, escritor, periodista y miembro de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente.

29 de noviembre de 2011

Lo que no puede la ley... ¿lo puede la matrilinealidad?



No he podido evitar compartir esta escalofriante noticia. ¡El 80 por ciento de los jóvenes de entre 14 y 18 años piensan que, en una relación de pareja, la chica "debe complacer" al chico!

Si esa creencia perdura en la edad adulta, la pareja heterosexual tendrá un problema serio.
No resulta difícil adivinar de dónde provienen este tipo de ideas. Flota en el aire: en sus propias familias, en los medios, las amistades,... por no hablar de la pornografía al uso dirigida exclusivamente al público masculino, que destaca por degradar a la mujer descaradamente.

Así que, por mucho que nos esforcemos en construir una vida pública con leyes y políticas igualitarias, no parece ser suficiente. Mientras no se solucione el problema de base, reformando la familia, la fuente principal de los valores personales, el inconsciente colectivo seguirá manteniendo y propagando antivalores patriarcales de dominación y sumisión.

En un momento histórico como el que se avecina, donde por muy igualitarias que sean las leyes faltará presupuesto para hacerlas cumplir, no quedará más remedio, si queremos enmendar esta situación, que actuar desde la primera escuela en valores: la familia.

Pido mil disculpas si esto ha sonado a eslogan ultracatólico, no era mi intención. Ni por asomo, sabéis que soy un feminista radical. Es decir, un humanista radical.


La familia matrilineal, la mejor escuela de igualdad.

La familia patriarcal nuclear (con el varón como cabeza de familia) sigue siendo la fórmula hegemónica a escala mundial, pero ya ha cosechado suficientes injusticias, neurosis y desigualdades como para que sigamos confiando en ella. Sois libres de adoptarla como vuestra en vuestros hogares, pero por favor, dejad de mentir diciendo que es el único modelo viable de familia.

Las familias bicéfalas (con dos cabezas de familia), basadas en un ideal abstracto de igualdad, funcionan bien cuando no hay hijxs. Pero la paternidad termina desenmascarando vicios ocultos cuando toca arrimar el hombro con tareas propias de la crianza y el cuidado: la pugna de egoísmos ya no sirve cuando hay niñxs.

Sin embargo, la familia matrilineal (donde la mujer es cabeza del hogar), abierta a diversidad de fórmulas y tolerante por naturaleza con la multiculturalidad, nacida de la decisión última de una mujer libre, decisión de ser madre o no ser madre, con o sin compañero, pero apoyada por una red de familias que han rechazado conscientemente todo residuo de dominación y egocentrismo patriarcales, puede dar lugar a una nueva generación de gente joven empapada de humanismo y cultivada en la cooperación para resolver los problemas.

Noticias como la anterior me confirman en mis convicciones. La familia matrilineal es la mejor vacuna contra la cosificación de la mujer. En ella, lxs jóvenes crecen aprendiendo a anteponer el bien común al individualismo rampante propio de las sociedades patriarcales.

Aprenden a respetar el amor incondicional y el trabajo desinteresado, porque lo han recibido de sus madres, y no se les oculta el valor importantísimo de esa dedicación. En la familia matrilineal reina un espíritu de cooperación, sin celos ni competitividad. Otorgan a los útiles y propiedades el valor que se merecen, sin endiosar el dinero ni considerarlo la medida de todas las cosas. La propiedad es compartida y transmitida de madres a hijas. Los hombres descubren que son más libres sin propiedad privada que con ella, y aprenden a amar y respetar a sus hermanxs para hacerse un lugar en la comunidad. No existe el "derecho a acumular cosas hasta el infinito", el derecho a la propiedad privada tal y como nosotros hoy lo entendemos. Y los apellidos, lógicamente, pasan por vía materna.

Aprendemos una nueva forma de ser hijos y hombres: si con nuestra renovada conciencia ayudamos a romper el nexo masculinidad=violencia, los hombres seremos parte esencial de la comunidad, valorados y reconocidos. El patriarcado ha desacralizado al hombre, lo ha embrutecido, enfrentando a madres con hijxs, haciéndole creer al varón que él es el rey padre todopoderoso. Puede que algún día los hombres volvamos a ser sagrados, como nuestras hermanas, aunque eso conllevará necesariamente la pérdida de todo poder sobre ellas.

Una paternidad que consiste en el servicio desinteresado a la familia, y no es ya un conjunto de privilegios propios del "padre biológico", sí merece la pena.
De otra forma, insisto, el padre biológico sobra, es un estorbo.

El matriarcado, o la ausencia total de patriarcado, es el orden natural de convivencia humana, y la matrilineal me parece la estructura familiar más liberadora.

Maternidad libre, paternidad humilde y filiación amorosa para todxs.

29 de septiembre de 2011

Sobre la enseñanza de la filosofía.

Que nuestro sistema educativo todavía no incluya ni la más mínima crítica al concepto de patriarcado me resulta preocupante.

Hablando con una amiga, profesora de filosofía en ESO y Bachillerato, se confirmaban mis sospechas: nuestro sistema educativo todavía no presenta una crítica al patriarcado en las aulas. De eso no se habla.

Sí se critican sus síntomas: la violencia, el abuso de poder, el autoritarismo, el terrorismo, el fundamentalismo,... y ya es mucho. Pero en la raíz de esos problemas puede que exista una causa común más profunda: la absolutización de la autoridad jerárquica en la familia, con el padre en la cúspide, y todo lo que ello conlleva para el inconsciente colectivo.

En mi opinión, la mayoría de neurosis presentes en nuestras familias hunden sus raíces en las acciones u omisiones de algún patriarca, una o más generaciones atrás. No es algo lejano, el patriarcado es algo que todos sufrimos en mayor o menor medida, si no en nuestras casas, sí en otros ámbitos extrafamiliares, académicos, económicos y culturales.

No me extraña que nuestros adolescentes encuentren la filosofía aburrida: no les aporta una explicación práctica sobre la mayoría de sus problemas cotidianos.

Mareando la perdiz, se enseña lógica, Kant, racionalismo, idealismo transcendental, positivismo... pero no se explica que los últimos 5.000 años han significado la progresiva universalización de la jerarquización de la unidad política básica, la familia, en base a la sacralización del poder del padre; que el derecho romano ha otorgado potestad total al pater familias durante más de dos mil años; que desde entonces la matrilinealidad nunca ha sido una opción libre para las familias; que el colonialismo ha sido el arma de exterminio cultural de pueblos matriarcales que sí practicaban la equidad y el consenso; que las iglesias y sus apóstoles han ocultado que Jesús era una excepción profética antipatriarcal; que se ha actuado negando la plena humanidad de la mujer hasta bien entrado el siglo XX (en occidente); y que se ha favorecido la aniquilación de cualquier atisbo de cultura y organización matriarcales, asociándolo a los estadios "primitivos", "bárbaros" y "poligámicos" de la humanidad.

Ninguno de los filósofos que entran en los planes de estudio lo ha tenido en cuenta... ¿Qué tipo de filosofía es ésa? ¿Acaso los varones más inteligentes de la historia occidental están ciegos ante lo evidente?

Todo ello me hace sospechar que en nuestras sociedades libres y democráticas todavía queda mucho por hacer. Puede que sobren barbas y bigotes en la enseñanza de la filosofía. O puede que la asignatura de filosofía, tal y como se presenta, todavía más centrada en la memorística que en la crítica, sobre de por sí. Como licenciado en filosofía, me apena decirlo.

7 de septiembre de 2011

Para reflexionar (I)

"Tras un rápido repaso de estas sociedades lideradas por mujeres, son obvias algunas diferencias fundamentales respecto a las comunidades lideradas por hombres. Sorprendentemente, estas culturas poseen un punto de vista bastante distinto al occidental sobre el sentido de la propiedad: colocan mayor énfasis en la participación comunitaria que las hegemónicas sociedades patriarcales. La infancia, por ejemplo, pertenece a la comunidad más que a una sola familia, y la tierra es compartida en vez de dividida. Desde luego, se trata de una primera impresión, teniendo en cuenta lo complejas y únicas que resultan estas comunidades alrededor del planeta, pero si sirve de indicador, las sociedades lideradas por mujeres se alzan como las más igualitarias, las más pacíficas y, probablemente, las más justas."
Traducido de artículo de Corrina Laughlin para "The Utopianist".

1 de septiembre de 2011

La inteligencia espacial de mujeres y hombres matriarcales, superior al resto.

Fuente: Diario Público, 30-8-2011.

Durante años, la sociedad ha desarrollado imágenes estereotipadas de hombres y mujeres. Una de las más extendidas es la que asocia a los hombres una mayor capacidad innata para realizar labores que requieren inteligencia espacial, como las ingenierías o las ciencias técnicas como física o química. Hoy, un estudio publicado en PNAS asegura que las habilidades relacionadas con la inteligencia espacial no dependen del género, sino del entorno social en el que se desarrollan los seres humanos.

El equipo de investigadores, liderado por Moshe Hoffman, de la Universidad de California, no niega que en la actualidad existan diferencias entre hombres y mujeres, pero los resultados de su investigación muestran que es la educación, y no las capacidades innatas, la que tiene un papel más importante en la brecha de género existente. "Mediante la comparación de dos sociedades que sólo diferían en su cultura, podemos concluir que la educación tiene un gran impacto en las diferencias de género", afirma Moshe.



"La educación tiene un gran impacto en las diferencias de género"

El estudio fue realizado entre dos tribus del noreste de India que presentan el mismo origen biológico, desarrollan actividades agrícolas parecidas y tienen una dieta similar. Sin embargo, ambas tribus presentan una clara diferencia en cuanto al tratamiento dado a hombres y mujeres. Mientras los khasi poseen una sociedad matriarcal, en la que las mujeres son las únicas propietarias de la tierra, los karbi son patriarcales y son los hombres los que suelen heredar los terrenos familiares.

El experimento consistió en proponer la resolución de un puzzle a los miembros de las dos tribus. Lo más destacable es que, pese a que en la sociedad patriarcal los hombres resolvían el rompecabezas mucho más rápido que sus mujeres, eran bastante más lentos que los hombres y las mujeres de la sociedad matriarcal, entre los que no había diferencias apreciables. El experimento también mostró que, dentro de la sociedad patriarcal, los resultados eran bastante mejores en los hogares que tenían como propietario a una mujer.

El estudio concluye que el entorno tiene un gran impacto en la brecha de género y que las medidas políticas que se tomen pueden ser cruciales para reducirlo.

Más información:

Publicación original en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences.
(Sólo accesible a usuarios registrados).

- En esta página se muestra la media de tiempo que tardaron en resolver el puzzle: las mujeres y hombres khasi (matriarcales) tardaron poco más de 30 segundos, mientras que los hombres karbi (patriarcales) tardaron 42 segundos y las mujeres karbi 57 segundos. Participaron en el estudio unos 1.300 sujetos. La inteligencia espacial de individuos criados en una sociedad matriarcal demostró ser un 36,4% más rápida.

27 de agosto de 2011

La nueva erótica pasiva masculina.

Fragmentos tomados de artículo escrito por Julián Fernández de Quero, publicado en AHIGE.

"Los tres modelos sexuales de socialización de la conducta humana que el patriarcado ha ido generando para adaptarse a la evolución de las sociedades en sus aspectos económicos y culturales y que Josep Vicent Marqués analizó y etiquetó con los nombres de Clerical-Represivo, Burgués-Tradicional y Capitalista-Permisivo, mantienen algunas similitudes entre ellos. Por un lado, se construyen desde presupuestos machistas, con el varón como centro de la actividad sexual, con un discurso netamente masculino, que no cuestiona la pulsión copulatoria y que sigue siendo el eje que vertebra la relación sexual, tanto por la importancia que se le da al pene como órgano anatómico fundamental para obtener los orgasmos (falocratismo) como por la idea del coito como la técnica sexual por antonomasia."

"El gran logro de la nueva sexualidad masculina es la conquista de la pasividad. Ser pasivo, dejarse seducir, o mostrarse dulce o suplicante eran antes sinónimos de poca virilidad y de afeminamiento. Aunque muchas veces a los hombres les apeteciera tumbarse y dejar que la mujer les hiciera caricias, se reprimían para no cuestionar un modelo de «ser hombres» que no les permitía estas «debilidades». El viejo macho reproductor estaba siempre en una actitud activa: él era el violador, el penetrador, el engendrador. Si la emoción troquelada de la vergüenza no era suficiente para evitar tales actitudes, venía después la culpa para castigarlo con todo tipo de complejos, remordimientos y depresiones."

10 de agosto de 2011

Es el momento oportuno.

Artículo escrito por Francesca Rosati Freeman para Universitá delle Donne.
Traducido por Matriarcal.

¡Es el momento oportuno!

"Es el momento oportuno" es el título de la Conferencia celebrada en St.Gallen (Suíza) del 12 al 15 de mayo de 2011. No hay ningún título más apropiado, en un momento en que nuestro planeta está atravesando uno de los períodos más catastróficos de la historia, debido a la irresponsabilidad de los que nos gobiernan y la competitividad sin freno de este sistema económico mundial; y nunca más que ahora se escucha esta necesidad de cambio. Para las mujeres que participaron llegó el momento de recuperar lo que el Patriarcado arrebató. No menos de 500 personas, casi todas mujeres, han ocupado durante tres días el Salón Congreso de Thonhalle, en cuyas paredes fueron suspendidos a modo de banderolas las efigies de diosas de la antigua Europa, símbolos del culto de la Gran Diosa Madre, que comienza en el Paleolítico.


Ha sido el tercer Congreso Internacional sobre Estudios Matriarcales después del organizado en Luxemburgo en 2003 y del celebrado en Texas en 2005, ambos bajo la dirección de la Academia Hagia y el Centro de Estudios de la Economía de la Donación.

La Conferencia ha sido organizada y dirigida por Heide Goettner-Abendroth, filósofa alemana, investigadora, fundadora y directora de Hagia desde 1986, Academia Internacional de Estudios Matriarcales y espiritualidad matriarcal de Alemania; y por Cécile Keller, Suíza, codirectora de Hagia desde 1997, ginecóloga e investigadora de la medicina matriarcal.

La Conferencia contó con la presencia de mujeres de todo el mundo: investigadoras, profesoras universitarias, mujeres pertenecientes a matriarcados, escritoras, autoras, artistas, periodistas, etc... para compartir sobre un mismo tema: el modelo de sociedad matriarcal, un modelo de sociedad no violenta, configurada alrededor de los valores maternos, basado en la igualdad de los sexos, la toma de decisiones por consenso y una forma de espiritualidad que identifica la divinidad con la naturaleza, valores que deben proteger nuestro planeta de la destrucción a manos del patriarcado.

Las organizadoras han asegurado un justo equilibrio entre ejemplos prácticos de matriarcados, perspectivas teóricas e intelectuales.

"La Madre Tierra es valiosa. La explotación y la contaminación deben cesar inmediatamente". Ésta es la demanda de las mujeres que se definen a sí mismas como "madres e hijas de madres".

"El mundo cambia y empeora rápidamente", recoge el "Manifiesto" escrito por un grupo internacional de veinte mujeres especializadas en sociedades matriarcales del pasado y del presente.

"¿Acaso no lo vemos? ¿Permaneceremos calladas? Estamos asistiendo a una serie de terribles cambios acelerados a diferentes niveles: la radiación contamina el mar, el aire y el suelo; la Madre Tierra nos sorprende en Haití, Nueva Zelanda y Japón porque antes no escuchamos sus gritos en Nueva Orleans y Tailandia; las mujeres son aplastadas bajo una pesada carga; hombres y niños emigran en busca de supervivencia y esperanza; los combatientes por la libertad son sacrificados y perseguidos; la explotación de los recursos de la Madre Naturaleza no tiene fin; los tesoros y la sabiduría de los pueblos indígenas son saqueados para beneficio de las grandes empresas; unos pocos ejercen poder sobre muchos; el fascismo se expande como un fuego escapado de control; guerras innecesarias e interminables continúan en diversas partes del mundo; muchos son los fieles de la religión del todopoderoso Dólar. Nos acercamos al borde del precipicio por una enfermedad llamada patriarcado capitalista.

Nosotros, los humanos, hemos herido a la Madre Naturaleza de muchas maneras: alterando el equilibrio natural, profanando la tierra y el agua, el cuerpo y la dignidad de las mujeres, los niños, los trabajadores y los pueblos indígenas. Es hora de detener esta locura: ¡Hay que tomar otros caminos! ¡Basta de destrucción! ¡Basta de energía nuclear! ¡La guerra no es nuestro idioma! ¡No toleramos más violencia contra la naturaleza y la humanidad! ¡La vida es preciosa! ¡La naturaleza es valiosa! ¡Una sociedad de paz es posible, y HOY le damos inicio! ¡Nosotras, que somos madres e hijas de madres apoyamos la economía de la donación que siempre hemos practicado, los valores maternos del cuidado, la alimentación, la responsabilidad, la construcción de la paz y la redistribución, practicada por todas las comunidades indígenas y matriarcales que viven en armonía con la Madre Tierra! Hacemos un llamamiento a todas las naciones a deponer las armas, a desmantelar las instalaciones nucleares, a poner fin a la destrucción de la naturaleza, a limpiar el agua, el suelo y el aire AHORA".

La solución a estos problemas reside en el modelo matriarcal, nos dicen por unanimidad las ponentes de este tercer Congreso Internacional que, llegadas de todo el planeta, exponen sus experiencias, sus investigaciones, sus estudios y políticas matriarcales, que consisten en la creación de una sociedad pacifista marcada por la igualdad entre los géneros.

5 de agosto de 2011

Testimonio real de la etnia Minangkabau.



Matrilinealidad: los Minangkabau (Sumatra occidental, Indonesia) son la mayor población matrilineal del planeta. Son una excepción, el resto de Indonesia es patrilineal y patriarcal.

El rol de la mujer: comparado con otras comunidades, los Minangkabau otorgan un rol específico a la mujer. Ellas no son más "importantes" que los hombres, pero poseen una posición privilegiada; ellas gobiernan la familia y los recursos de la sociedad. La tierra y las casas pasan de madres a hijas. Ellas resultan centrales, a nivel cultural y socioeconómico. Simbolizan la unidad y la sabiduría.

El rol del varón: desde jóvenes estudian, viajan y se preparan para volver más adelante a ayudar a su comunidad en aquello que haga falta.

La cultura Minangkabau: el sistema matrilineal permite relaciones más igualitarias entre los sexos que el sistema patriarcal. La mujer posee la tierra, pero la posee para el colectivo. Igualmente, los hombres dirigen su trabajo al bien de la comunidad, no al de un solo individuo o unos pocos.

Expresión política: carecen de ejército, a diferencia de todas las sociedades patriarcales, como las que los han invadido en el pasado: musulmanes, colonialistas e indonesios.

28 de julio de 2011

Recuperar la matrilinealidad.

"Debemos estudiar nuestro pasado matriarcal en busca de ayuda para definir una cultura que sea una extensión lógica de la naturaleza. Con lo esencial de la maternidad y un sentido de la preservación de la vida impreso en nuestros genes, la descendencia matrilineal se convertirá en la organización natural de la sociedad en la que soñamos."

Kathleen Barry, Dra. en Sociología y Educación, Univ. de Berkeley.